Imagen tomada de la Fundación Argentina de Diabetes
Para demostrar la eficacia de un nuevo fármaco y que este sea aprobado para uso médico, se realizan los ensayos clínicos; donde la mitad de una muestra de pacientes recibe el fármaco real y la otra mitad recibe un placebo. Un placebo es un tratamiento que no tiene propiedades terapéuticas y no tiene ningún efecto farmacológico intrínseco, es decir, un medicamento o tratamiento “falso”; pero luego de ser administrados, causan una verdadera reacción fisiológica en el cuerpo del paciente. Si el nuevo fármaco muestra beneficios significativos comparados con el placebo en dos ensayos clínicos o más, entonces será aprobado. Pero, ¿qué fue lo que ocasionó los síntomas y sensaciones físicas en los pacientes que tomaron el placebo, si estos no tienen ningún efecto? Fueron sus mentes , y el poder de la sugestión.
Todo tratamiento médico
tiene dos componentes, uno relacionado con los efectos específicos del
tratamiento, y el otro está relacionado con la percepción del paciente sobre la
administración de dicha terapia, lo cual genera efectos no específicos. Los
efectos inespecíficos del tratamiento pueden ser de dos tipos:
- Efecto placebo: cuando las expectativas positivas del paciente, le generan
respuestas benéficas “inexplicables”.
- Efecto nocebo: cuando las expectativas negativas del paciente, le generan
respuestas perjudiciales “inexplicables”.
Estos dos efectos ocurren
muy frecuentemente en toda la población, y no solo con el uso de placebos y
falsos medicamentos, sino con tratamientos y procedimientos reales (como las
vacunas). Por eso determinan la eficiencia de un medicamento, y la aparición
de algunos efectos secundarios (que muchas veces no se deben, en realidad, a dicho tratamiento). De hecho, el
efecto nocebo representa entre el 40% y 97% de los efectos secundarios de los
medicamentos, lo que puede resultar en acortamiento del tiempo en el que un
fármaco debe ser administrado, la terminación del tratamiento, y angustia
psicológica.
Esto significa que la mente, no solo tiene la capacidad de hacernos sentir mejor (o peor) psicológicamente, sino también, la mente es capaz de provocar respuestas fisiológicas reales dentro de nuestro cuerpo, conllevando a la recuperación o empeoramiento de los síntomas e interfiriendo en el curso de una enfermedad y en el bienestar general de un paciente.
¿De qué depende el
efecto placebo y el efecto nocebo?
El efecto nocebo implica una anticipación negativa, en forma de ansiedad, miedo al tratamiento o pensamientos de que esta persona va a presentar efectos secundarios. Del mismo modo, el efecto placebo implica una expectativa positiva, en la que la persona espera que el tratamiento pueda curar una condición médica, disminuir sus síntomas y hacerla sentir mejor. Dichas expectativas, anticipaciones y pensamientos, son el resultado de una compleja interacción de varios factores relacionados con el paciente, su entorno cultural y psicosocial, el personal médico y factores psicológicos:
- Factores del paciente: personalidad (optimista, pesimista, etc.), género (las mujeres suelen ser más susceptibles a estos efectos), experiencias previas y patologías del paciente (sobre todo ansiedad o depresión).
- Factores del personal médico: la relación entre el médico y el paciente, calidad de atención, presentación del lugar del servicio médico y la comunicación entre el personal clínico y el paciente (como la manera en que se entrega la información y las palabras utilizadas por el personal).
- Factores del entorno: expectativas y creencias culturales, experiencias de familiares o amigos con cierto tratamiento, noticias en medios de comunicación y redes sociales (también con desinformación e información falsa).
- Factores psicológicos del tratamiento: presentación (en forma de pastilla, cápsula, inyección, etc), color, forma, textura, sabor y nombre del medicamento.
- Otras situaciones cotidianas pueden desencadenar el efecto nocebo, como la lectura del prospecto o el cambio de un medicamento de marca a uno genérico. Con tan solo saber que hay una posibilidad de padecer efectos secundarios, se incrementa la probabilidad de presentarlos.
Imagen tomada de Clínica Central Cira García http://www.cirag.cu/expectativa-del-paciente-y-efecto-placebo-o-nocebo/
¿Qué reacciones fisiológicas se pueden provocar en el cuerpo con el efecto placebo y nocebo?
Generalmente, los efectos placebo y nocebo tienen mayores resultados sobre síntomas subjetivos como el dolor o sensaciones gastrointestinales. Varios procesos fisiológicos parecen involucrados, pero aún no se conoce con exactitud cuáles son todos los mecanismos que explican el efecto placebo y el nocebo. Sin embargo, se ha demostrado que con tan solo imaginar que algo va a pasar en tu cuerpo, es suficiente para activar las regiones del cerebro asociadas con ese pensamiento, preocupación o dolor.
El efecto placebo parece
hacer cambios significativos que contribuyen a la recuperación y sensación de
bienestar, tales como:
- Disminuir la presión arterial y ritmo cardiaco
- Promover la liberación de químicos endógenos que ayudan a disminuir el dolor
- Reducir los niveles de hormonas secretadas con el estrés
- Activar respuestas inmunológicas
En el efecto nocebo, las
reacciones se suelen asociar a respuestas del estrés y la ansiedad por medio
de la liberación de distintas hormonas y sustancias endógenas (entre otros
mecanismos), causando:
- Síntomas gastrointestinales: Dolor abdominal, náuseas, diarrea y cambios en el apetito
- Síntomas característicos de la ansiedad: ritmo cardíaco elevado, dificultad para respirar, sudoración, problemas para dormir
- Disminución de la respuesta inmune
- Dolor de cabeza
- Fatiga y debilidad
- Pérdida del conocimiento
“Creer en el placebo no
reducirá los tumores cerebrales ni curará los huesos rotos. Pero puede
funcionar con resultados más subjetivos, como el grado en que se siente dolor,
náuseas o incluso depresión” - John Kelley Ph.D. Subdirector del Programa de Estudios
Placebo y Encuentro Terapéutico de la Facultad de Medicina de Harvard.
¿Esto tiene alguna relación con el inicio de la vacunación contra el COVID-19 en Colombia?
Las expectativas y
creencias se aprenden, en gran medida, del entorno cultural. Ver a otra persona
enfermarse tras un tratamiento o una inyección, o escuchar a otra persona
hablar de sus síntomas o efectos secundarios (personalmente, en las noticias o por
distintas redes sociales), puede influir en las expectativas de una persona y
aumentar la probabilidad de que también enferme y presente dichos síntomas.
Se ha identificado un
fenómeno de sugestión a través de episodios de “histeria colectiva”. Cuando se
administran vacunas a grandes grupos de personas, las reacciones físicas de los vacunados
pueden ser similares, provocando una reacción masiva de varios síntomas
sugestivos sin una causa identificada. Un ejemplo claro en Colombia, ocurrió en
el 2014 con la vacunación por el virus del papiloma humano en Carmen de
Bolívar, donde más de 200 niñas experimentaron convulsiones y desmayos al recibir
la vacuna, cuando no había ninguna posibilidad científica de que la vacuna
fuera el agente responsable de dichos fenómenos.
En las redes sociales, algunas personas pueden usar la tergiversación del efecto nocebo como herramienta para difundir conspiraciones y creencias falsas en contra de la vacuna contra el COVID-19, que pueden infundir miedo y ansiedad en la población. Esta vacuna puede causar algunos efectos secundarios reales, pero podemos reducir el efecto nocebo y evitar la histeria colectiva. Para lograrlo, existen algunas estrategias que se pueden utilizar:
- Información y comunicación: Que el personal médico y los medios de comunicación ofrezcan información verídica sobre el tratamiento (fármaco, vacuna, etc) y sus efectos secundarios verdaderos, utilizando técnicas de comunicación positiva y que reduzcan las expectativas negativas en la población, como hacer énfasis en el porcentaje de los pacientes que no presentan reacciones adversas, en vez de mencionar la probabilidad de experimentar dichas reacciones. Así se reduce el efecto nocebo y síntomas de efectos secundarios, a la vez que se conserva el consentimiento informado. Además, es importante cultivar una buena relación médico-paciente, para generar un clima de confianza, seguridad y empatía.
- Pensamiento positivo y resistencia a la sugestión: El efecto placebo demuestra cómo el pensamiento positivo puede mejorar los resultados de un tratamiento y disminuir los síntomas y efectos secundarios; mientras que el efecto nocebo sugiere que el pensamiento negativo puede tener el efecto contrario.
Todos somos seres sociales y actuamos como transmisores de información. Cada persona, desde su propio contexto, tiene la responsabilidad de informar y llevar mensajes positivos a su alrededor, sin distorsionar la realidad. Nos puede traer más beneficios de los que imaginamos.


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