A causa de la situación actual y debido a la
ausencia de posibles estrategias terapéuticas para frenar la progresión de la
COVID-19, se han investigado fármacos ampliamente usados con el fin de
identificar su potencial de prevención y efectividad en el tratamiento
de pacientes. Es así como se consideró emplear la Cloroquina e
Hidroxicloroquina; compuestos sintéticos creados como alternativa a
la Quinina y cuyo precio
es accesible. Estos antimaláricos, usualmente empleados para
tratar el Lupus Eritematoso, Artritis Reumatoide y
Paludismo, fueron aprobados por la FDA a manera de emergencia gracias a la
presencia de una respuesta antiinflamatoria obtenida en estudios clínicos
controlados.
El interés se fundó en que, tanto la Cloroquina como
la Hidroxicloroquina, bloquean la entrada de material viral a las células y
evitan la formación de endosomas gracias a un
proceso de acidificación (incremento del pH requerido pata para la fusión
celular) que limita la capacidad reproductora del virus.

Tomada de https://www.muyinteresante.com.mx/preguntas-y-respuestas/14/09/19/mutacion-del-virus/
A nivel nacional, El Ministerio de Salud y la Asociación Colombiana de Infectología, autorizaron el uso de antimaláricos si el personal médico lo considera necesario, preferiblemente en ensayos clínicos, pues se les documentó actividad in vitro contra el SARS-CoV-2. La pronta aprobación de estos fármacos por entidades internacionales se debe la promoción de su uso por parte de célebres personalidades; este es el caso de la Hidroxicloroquina, que alcanzó un gran reconocimiento a nivel mundial gracias a las menciones realizadas por el expresidente estadounidense Donald Trump; quien, en repetidas ocasiones afirmó haber consumido este fármaco.
Sin embargo, estudios realizados demostraron que los beneficios conocidos y posibles de la Cloroquina e Hidroxicloroquina como métodos terapéuticos no superaban los riesgos a presentar. En el caso de la Hidroxicloroquina, esta no demostró mejorías en la prevención de contagio por parte de personas sanas, ni mejorías en la tasa de recuperación y mortalidad de pacientes. Por otro lado, la Cloroquina demostró tener efectos neuropsiquiátricos potencialmente graves, tales como amnesia, alucinaciones, depresión y pérdidas del conocimiento. El desarrollo de toxicidad cardiaca es preocupante, ya que tanto la Cloroquina como la Hidroxicloroquina prolongan el intervalo QT.

Tomada de https://saludycardiologia.com/salud-cardiovascular/
Es así como la Organización mundial de
la Salud junto con Institutos Nacionales de
la Salud y la multinacional Novartis, detuvieron los ensayos que investigaban a
la Cloroquina e Hidroxicloroquina como tratamientos para la COVID-19, razón por
la cual la FDA revocó su aprobación de emergencia y advierte que estos medicamentos
puede causar una serie de efectos secundarios graves en el corazón y otros
órganos cuando se usa para tratar pacientes con el virus.
Recomendaciones:
- Se
debe recordar que el uso de fármacos antimaláricos no demostró tener
efectos en el tratamiento de COVID-19, por lo que su uso sin previa
indicación médica debe ser estrictamente supervisado.
- Su
consumo puede generar a nivel cardiaco la prolongación del intervalo QT,
arritmias ventriculares y cardiomiopatías.
- Pueden
generarse reacciones adversas a nivel oftalmológico y otológico (asociadas
a una acumulación del fármaco) en forma de alteraciones corneales,
disminución de la agudeza visual, tinnitus y sordera.
- El uso de antimaláricos sin prescripción médica puede ocasionar una compra desmedida, provocando desabastecimiento y no permitiría que las personas que lo utilicen para tratar algunas enfermedades continúen con su tratamiento.
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